"La decisión moral, más allá de todo saber, de todo conocimiento disolvente y apático, ¿no significa al mismo tiempo una simplificación moral del mundo y del alma, y, por consiguiente, una propensión al mal, a lo prohibido, a lo moralmente prohibido? Y la forma, a su vez, ¿no presenta un doble aspecto? ¿No es moral e inmoral a la vez: moral como resultado y expresión del esfuerzo disciplinado, pero amoral, e incluso inmoral, puesto que encierra por naturaleza una indiferencia moral y porque, más aún, aspira esencialmente a humillar lo moral bajo su ceño orgulloso y despótico?"
-Extracto de La Muerte en Venecia, de Thomas Mann
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