Eso de escribir es otra de esas babosadas mías. Como otro de esos talentos que desarrollé, que nunca tuve de niña, cuando pasaba horas al sol de Guápiles y llegaba llena de barro y periquitos de maleza en la ropa de las fincas. Como eso de dibujar, que a medio mundo le sorprendió cuando les dije que no me iba a graduar por artes plásticas "¿cómo que no, gaby? ¿entonces por qué se va a graduar" "por música" "música... yo no sabía que usted tocaba un instrumento..."... Sí... o como las veces que aún le digo a la gente que no, no me voy a graduar por literatura.
Yo tenía 10 años, y una amiga me invitó a matricularme con ella en el Taller de Literatura. Di...bueno... Escribí uno, dos, tres cuentos. Nunca los terminé. Armé una historia completa de un mundo llamado Teopia, con mapas incluídos, la historia de su fundador y sus costumbres. Quise escribir una novela... Escribí el principio de una historia realista pero con una forma de ser relatada mágica... Todo esto hice desde los 10 años.
Hoy, tengo 14 años y soy una amargada que solo trabaja y no tiene tiempo de ver las nubes. Cada vez que escucho una pieza renacentista solo quiero pararme y bailar, cada vez que escucho una suite barroca solo quiero tomar té y cuando escucho a Mozart solo quiero dormir y soñar con estrellas.
Por todo esto es que ya no escribo cuentos. Solía escribir lo que quisiese de mi vida. Como ahora no sé qué es lo que quiero, no sé del todo por qué tengo que ser "algo", no escribo nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario