La mejor forma de sacar algo de sí es, precisamente, haciéndolo. Es algo que admito he evadido últimamente.
Honestamente. La maraña que ocupa mi cerebro en este momento me ha impedido expresar algunas de mis opiniones en el último par de días, entre las cuales solo recuerdo mi incapacidad de objetar mi desconfianza hacia ciertos altos cargos políticos actuales y de años anteriores. Como siempre, recuerdo haber sentido algún tipo de descontento, pero ya no tengo presentes los detalles.
La transformación gradual a una criatura de hábito. Hay algunas cosas de mí que recién conozco, como mi miedo a estar incómoda. Hago, siempre, todo lo posible para encontrarme a gusto. Y me rehúso cambiar algún detalle temiendo arruinarlo todo. Similar al miedo, cuando se dibuja, de agregar color. De vez en cuando, el resultado con color es maravilloso. Desafortunadamente, casi siempre arruina todo lo que hice, y por eso, aparentemente, la mayoría de mis dibujos voluntarios son simples sin color. Puedo encontrar ese encantador punto de equilibrio en que dibujo con un lápiz café y siempre siento que no necesito nada más para expresar lo que quiero. En el café está todo.
Un aspecto inconveniente mas no molesto. Extender mis horarios es el único placer que se me concede dentro de mi inmutable rutina. Todo se debe entender como una sucesión de eventos. Se entiende mi rechazo ante la idea de dormir, y mi invariable odio hacia el proceso de quedarme dormida; irremediablemente desemboca en descansar siempre el mínimo de horas, despertar desde una hora hasta 20 minutos antes de la hora a la que entro a clases. Y me complace estar lista en menos de 20 minutos para salir corriendo al colegio. Es inconveniente sentirme bien por estar lista tan brevemente, pero más de una vez he llegado 10 minutos después de empezada la clase, y eso es molesto.
La búsqueda. En mi eterna incomodidad siempre voy cambiando la idea de con qué actitud me agrado mejor a mí misma, y también de qué tipo de personas me rodean y con quiénes quiero invertir mi tiempo. El punto de vivir en una sociedad es precisamente interactuar con los individuos de ésta en orden de integrarse, ser parte del todo. Es importante rodearse de las personas adecuadas. Es importante seguir el ejemplo de las personas adecuadas. Es importante observar los errores de los demás para formarse uno mismo. Naturalmente, esa búsqueda ha sido siempre una búsqueda. Y supongo que siempre lo será.
El enigma. Hay gente que no tiene otro propósito en su vida más que convertirse en una obra de arte. Y eso es apreciación personal. Es abstracto. Por ser humano/obra de arte, se convierte en algo hermoso.
No sé de qué es tiempo ahora. Quizá es mi tiempo de dormir. Llevo días sin dormir bien. Hay una lluvia de estrellas, y aunque no veo el cielo desde las 4pm, puedo estar casi segura de que está nublado y de que el preciado pico de la lluvia no podrá ser apreciado por una joven confundida, falta de sueño que no entiende por qué quiere verlo. Y no quiero irme a dormir ahora. Más bien quiero comer. Son las 23.37 y desde las 12pm no he comido. He tomado cuatro tazas de té negro hoy y tenido que ir al baño tres veces. No quiero tener que ponerme la pijama, acomodarme, cobijarme, pensar en lo que hice durante el día y lo que tendré que hacer al día siguiente. Y finalmente quedar dormida y despertar porque hace calor. Despertar porque estoy incómoda. Despertar de mal humor, con dolor de un hombro, sintiendo la cara suave y no entendiendo por qué. Me acabo de dar cuenta que esa es la forma más fiel de describir mi aversión a entrar a la casa después de haber estado un día afuera. Es lo mismo que despertarme, siento la misma aversión, el mismo ritual de siempre. No quiero tener que pensar, antes de dormir, en que me importa más de lo que quiero lo que la gente que me importa piense de mí. En cómo antes creía que todo tenía una razón de ser, y que hay ideas concretas como el destino. En que las naciones son conceptos extraños y que no he leído suficiente Marcel Proust o James Joyce para saber nada de nada. Nada de nada es como siento mi cuerpo con tanta cafeína y tanto cansancio y tanta aversión a lo que tengo que hacer mañana. En cómo sería bueno liberarme de lo que me pesa de vez en cuando y recuperarlo cada vez que quiera, porque cuando me siento feliz extraño como me estoy sintiendo ahora. Porque feliz, nunca he descubierto nada de mí misma. Y cuando estoy así tengo miedo a liberarme de estas ideas del todo. Porque me mantienen trabajando. Porque siempre he querido encontrar una explicación y "porque" es lo único que escribo.
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