domingo, 17 de abril de 2011

Hoy

 El día de hoy -y que se entienda hoy como algo hipotético, algo que sirve sólo para representar el pasado- fue gris por más soleado que fuese. El tiempo se había detenido, y pasaba sonrisa, tras gesto de preocupación, tras signo de derrota y un bloqueo fatal de lágrimas.

 Y la conclusión fue el deseo del futuro; una galería amplia, iluminada abundantemente, una lejana figura en traje oscuro, tantos recuerdos amontonándose que sólo podrían causar que sonriese, y conmovida vería cómo una sonrisa me era devuelta. Abriéndome paso por la multitud, viendo más de cerca lo que el mundo nos ha hecho, en lo nos hemos convertido al exponernos tanto tiempo a la radiación de la sociedad. Sólo podría sostenerme en su mirada unos segundos antes de preguntarle si recordaba las cortinas blancas en tonos violetas y naranjas por el cielo y las luces de la ciudad -que daban la verdadera impresión de estar escuchando música al atardecer-, cuando vencimos al miedo al mundo juntos, cuando trazamos nuestro primeros vínculos; ahí me habré arrepentido de haber tomado esta decisión -porque bien pude haber ignorado a donde los hechos se dirigían - que hoy tomé, que hoy tomamos.

 Pero por ahora, sólo queda alejarse, ver los hechos objetivamente; sumergirse en el gentío, seguir pensando en las casualidades que mueven al mundo, que nos llevan lentamente a la dicha o la desdicha, seguir ignorándose, y salvar al mundo.

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