Algo.
El tiempo se va.
Y los recuerdos... también.
"No necesito un recuerdo de hoy, no necesito un recuerdo tuyo.
Es como si necesitase algo para recordarte."
Frases que se completan solas sin necesidad de indicar lo que el lector debe completar.
Solo soy yo, tratando de justificar cosas mientras termino libros.
Yo, queriendo entender lo que ya entendí que no necesito entender.
Soy yo, corriendo y gritando tu nombre. Si vuelves a ver.
Yo, la que no sueña, la que no ha descansado en días.
Porque me armé una vida, la armé de pedazos de revistas, de juguetes...
de cajas de cereal, de partituras viejas y rayadas.
Porque insistí, y logré lo que quería.
Pero no para de dar vueltas.
Hay algo más.
Una mano. Sudorosa. Llena tal vez de hojas, de sonrisas.
Y solo eso. Una mano. Que se acercó y yo no quise tomar. No quise, no pude.
Y luego mi expresión de tratar de quebrar el hielo y ahogar intenciones.
Una expresión de esas que (me) desesperanzan.
Una página después; el final de una obra; levantarse, irse, caminar al solemne e incierto acto de despedida.
Irse, querer decir algo, no decir nada, luego decir otro quiebra-hielos.
Entonces, el mundo encima de mí, mi dignidad, mi caminar sola.
Y solo sonreír, porque... ¿qué más se puede hacer?
Porque... hay que ser fuerte. Y no caer ante ilusiones pasajeras.
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