sábado, 10 de septiembre de 2011

 Soñé que el teléfono sonaba. Estaba oscuro; ¿era tarde o era temprano?

 Se escuchó un silencio de hielo, y una voz más fría, y seca, comenzó a hablar en ruso. Adormilada aún, encontré duramente las palabras en mi mente para explicar que no me sentía cómoda hablando en ruso. Entonces siguió hablando en francés, con toda naturalidad. No recuerdo qué dijo, no creo que deba hacerlo, porque aún antes de contestar, aún antes de que sonara el teléfono sabía que algo estaba pasando. Supe que alguien me estaba protegiendo... Corría peligro.

 Desperté confundida, como quien se despierta de una revelación. Algo malo está pasando.

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