domingo, 29 de septiembre de 2013

Te odio, Holden Caufield II

Terminé The Catcher in the Rye ayer a las 2am. Justo después de terminarlo, me sentí tan confundida que no pude quedarme dormida, y pasé la siguiente hora leyendo artículos acerca del impacto que causó la novela en la sociedad, y todos los crímenes que se han ligado al libro.

El tipo que mató a John Lennon se sentía tan identificado con Holden Caufield que hasta consideró cambiarse de nombre. Se identificaba tan profundamente con la historia que, al oír el último disco de Lennon, Double Fantasy, el cual tocaba el tema de ser el protector de la inocencia de los niños (referencia directa al título de la novela), se sintió desplazado en su labor y debió matar a ese creído.

La obsesión de una mente atormentada por los sentimientos de rebelión 'adolescente' puso 4 balas en la espalda de uno de los mejores músicos del siglo XX. Para Chapman, el asesino, Lennon era blasfemo y una farsa. Las letras de sus canciones estaban llenas de doble moral, y la única solución era sacrificarse y matarlo.

Después de un día de haberlo terminado, creo que ya entiendo por qué me había sentido tan confundida leyendo el libro. Lo leí muy tarde en mi adolescencia. Supongo que me habría venido de maravilla haberlo descubierto al rededor de octavo grado, cuando empecé este blog. Tal vez en noveno, cuando no tenía para nada claro mi rumbo. Ahora simplemente estoy en una etapa tranquila de mi vida. Tengo claros mis próximos dos o tres años, tengo la suficiente cantidad de amigos para contrarrestar los disgustos de la vida y estoy satisfecha.

Holden y yo vemos las cosas diferente.

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