domingo, 24 de noviembre de 2013

Se acabó la primera parte de mi vida

Ya va a terminar 2013. Fue definitivamente el año más rápido y fácil de mi vida. ¿Recuerdan a esas personas que siempre están llenas de amor y anécdotas lindas, los que mencionan las cosas buenas que les han pasado con tanto cariño que uno desearía haberlo vivido? Yo voy a ser una de esas, y voy a pasar contando toda mi vida lo que hice este año.
El truco es que no hice absolutamente nada.
El año se pasó tan tranquilamente como vino, y tantas experiencias buenas como malas tuve que a un mes de terminar todo esto siento que todo fue apacible.
Tenía tantas esperanzas a principio de año, pero tantas que algunas cubrían a otras por encima y a momentos la mayoría se volvían borrosas. Por supuesto que no cumplí ninguna. Las esperanzas tenían que ver con salir del país a hacer algo con dinero regalado de alguien. Hacer algo bonito, salir en el periódico. Lo que me hace más feliz de todo este año es que no logré ninguna y realmente no me importa. El nivel de satisfacción que logro con que no me importe supera por mucho al de haberlo logrado. Y eso es porque aprendí que no tengo que alcanzar lo que todos suponen que yo tengo que alcanzar. No lo necesito para ser persona y no lo necesito para que me quiera nadie. Y ahora puedo usar esto el resto de mi vida para ser feliz no importa qué.
Este año estuvo lleno de experiencias personales, como ser humano, no como joven-brillante-over-achiever. Este año estuvo lleno de primeras veces y de únicas veces.
La experiencia de la aguja fue tan recurrente este año. Eso que llegué al examen de redacción, el primero de todo bachi, y no me di cuenta de que yo había estado preparándome año y medio. Simplemente lo hice, salí, vi todo soleado y me sentí tan llena de felicidad. No dolió y no me di cuenta en qué momento se acabó todo. Y así fue con los exámenes de admisión y con el resto de bachillerato. Ojalá que todas las cosas a las que le tengo miedo en la vida sucedan de esta forma.
No sé cómo no recordé mi primera presentación de la obra que presenté con mis compañeros para graduarme de teatro en el Castella. Ensayamos tanto y yo llevaba tanto tiempo preocupándome por todo. El día de la presentación, dos horas antes, fui a sentarme al BK de Sabana con un refresco de 32 onzas a ver vídeos de música. Llegué media hora antes del espectáculo y me vestí y maquillé como no lo he hecho nunca ni siquiera para llegar a tiempo a un examen de 7am. No me di cuenta y se terminó. Muchas personas me felicitaron por la actuación y aún hoy no puedo creer que haya sido tan buena, mejor que cuando la presentamos con el jurado. Yo estaba completamente fuera de mí misma, pero estaba tan feliz que nada me importaba.
Creo que eso me volvió a suceder este año. Y solo puedo decir que soy infinitamente dichosa. Siento como que sobreviví la primera parte de mi vida sin moretones. Siento que gané en la primera parte de mi vida porque soy consciente de que en este momento, y durante estos 17 años, he sido extremadamente dichosa y bendecida.

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