Tengo ganas de decir, antes de empezar a recapitular este mes, que éste puede estar entre mis favoritos. Como expreso parte de mi vida en Twitter, este proyecto lo he estado haciendo leyendo mi archivo de tuits. Los últimos dos días estuve un poco triste recordando lo mal que me estuve sintiendo esos meses, pero algo que me dijeron me conmovió mucho: al menos sabía cómo terminaban.
Fue refrescante ver cómo, de alguna forma, ya me sentía mejor en junio. Al menos mi archivo lo demuestra. A principios del mes mi profesor de Física me regaló Contact de Carl Sagan, nada como un regalo especial, me explicó que alguien estaba a punto de botarlo y se lo ofrecieron; como él ya tenía una copia, me lo dio a mí. Es lindo que profesores tan geniales como él recuerden esos detalles de uno, como el amor por Carl Sagan.
Comencé a tranquilizarme, comencé a dejar de preocuparme por todo. Traté de ser un oso perezoso para ser tranquila y darle amor a todo el mundo. No sabía que eso era importante; dejar de estar a la defensiva todo el tiempo. Ser vulnerable con algunas personas hace bien de vez en cuando. Es una prueba de confianza, y finalmente, uno se siente liberado.
Este mes fue el mes de la final de Química. Fue un desastre, porque aparentemente el presupuesto de la olimpiada fue disminuido bastante. La olimpiada dejó de ser un evento ameno, con un examen de dos partes y un almuerzo entre ambas, a ser un examen extenso de una parte con una humilde merienda al final. Las camisas de OLCOQUIM fueron reemplazadas por camisas del Ministerio de Ciencia y Tecnología, con la clara presencia del bebé del ministerio: Talento Joven. Talento Joven, otra tontera que solo sirve para acentuar la élite de estudiantes del Científico y algunos otros que logren colarse. En ese momento, sentía como que ese programa estaba invadiendo nuestras monótonas vidas y me enojó. Pero ahora creo que el programa no es tan malo. Supongo que es lo mejor que el gobierno puede hacer, con los recursos que tiene. El día de la final lo usé para explorar la UNA con Mau, y esa ha sido una de las salidas más lindas que he hecho con alguien jamás. La UNA es un laberinto de plantas y gente extraña y color rojo y escaleras y una mesa de ping-pong que no dejaba de aparecer por todo lado.
| Soy tan rebelde e irreverente. |
Me obsesioné con estornudar por una semana. Mi plan era decir 'pik' antes del estornudo, como para que sonara 'pikachú'. Logré hacerlo y no se sintió tan bien. Solo me sentí tonta y me di cuenta que tenía unas metas muy tontas en mi vida. Aunque creo que fue divertido.
| ??? |
Hice el segundo examen de Cálculo un sábado de ese mes, y aparte de no pasarlo, vi al rector de una U con dos muchachotas y me fui a pasear por los barrios cercanos a San Pedro para terminar saliendo en San José centro. Emocionante además porque me topé a Osvaldo Sauma, mi profesor de Literatura en el Castella, en esos andares, y hace unos días vi Puerto Padre, una película costarricenses, y usaron una frase de él para cerrar la película.
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| Una foto que tomé de Osvaldo Sauma hace un par de años, en el Museo de Arte Costarricense. |
| En la buseta. Aún no habíamos salido de Alajuela. |
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| En el puerto. |
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| Tan maduros. <3 |



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