A principio de setiembre fue el tercer examen de Cálculo. El examen lo hicimos en generales un miércoles, y fue tan fácil que todos salimos de buen humor. Fue sorprendente, para ser honesta. Con dos exámenes con los que ya habíamos perdido la esperanza de pasar el curso, este examen nos subió el ánimo significativamente. El grupo tuvo un promedio grupal de casi 90. Esperábamos, talvez, algún tipo de reward por parte del director, pero creo que no obtuvimos nada. De por sí ya faltaba poco para hacer los exámenes de bachillerato, supongo que no quiso distraernos. Y a decir verdad, ya habíamos salido lo suficiente.
Con los ánimos arriba por Cálculo, el resto del mes fue brillante. Estábamos estudiando fuerte desde Julio para bachillerato, con mínimo un examen de práctica por semana, y cuando terminaba el ciclo, una semana seguida de simulacro, con un examen cada día de la semana. Con ese ritmo, empezaba a pasar mucho más tiempo en la casa, estudiando a mi gusto. Sin laboratorios o demasiadas tareas, la meta se veía más clara y alcanzable.
Este mes hicimos una "feria vocacional". El colegio invitó potenciales nuevos ingresos a ver qué tan buenos somos decorando el colegio y mostrándoles cosas bonitas por un microscopio. Al igual que el año pasado, me tocó en la sección de Física y Mate, donde, de nuevo, no hice absolutamente nada. Lo único que hice fue decirle a todo el mundo que nuestro "club" era el mejor porque era donde se concentraban los más vagos, solo para no entristecerme con lo inútiles que realmente somos. Supongo que no nos fue tan mal.
El año pasado, un día que no tenía nada que hacer, inventé el Día Internacional de la Moa, el cual se celebró el 6 de Setiembre, según documenta mi evento de G+. Las moas me gustan por culpa de Jeancarlo, porque Jeancarlo tiene una obsesión con los animales de Nueva Zelanda.
Como estaba empezando a tener más tiempo libre, decidí leer un libro por semana. Desde luego, lo de leer un libro por semana me duró como un mes, cuando empecé Siddhartha y no lo pude terminar porque me entristecía.
Un día, fui con algunos compañeros a una charla de John Cohn, de IBM. Suponíamos que tenía que ver con Computación, pero realmente se trataba de STEM y de cómo uno tiene varios talentos en la vida de uno, de los que uno no se da cuenta hasta que tiene que sobrevivir en un mundo post-apocalíptico ficticio. Lean la historia de ese tipo y me van a entender. La charla fue buena y de vuelta fui saltando de charco en charco por la Avenida Central y mojé a muchas personas. Perdón.
Hicimos el examen de admisión de la UCR y no estudié. Tuve una nota bajísima :D
Es una pena que no logre recordar qué más hice este mes. Me da gracia, soy como el niño más pequeño de The Middle: recuerdo bien los días en los que no estuve leyendo.
Con los ánimos arriba por Cálculo, el resto del mes fue brillante. Estábamos estudiando fuerte desde Julio para bachillerato, con mínimo un examen de práctica por semana, y cuando terminaba el ciclo, una semana seguida de simulacro, con un examen cada día de la semana. Con ese ritmo, empezaba a pasar mucho más tiempo en la casa, estudiando a mi gusto. Sin laboratorios o demasiadas tareas, la meta se veía más clara y alcanzable.
Este mes hicimos una "feria vocacional". El colegio invitó potenciales nuevos ingresos a ver qué tan buenos somos decorando el colegio y mostrándoles cosas bonitas por un microscopio. Al igual que el año pasado, me tocó en la sección de Física y Mate, donde, de nuevo, no hice absolutamente nada. Lo único que hice fue decirle a todo el mundo que nuestro "club" era el mejor porque era donde se concentraban los más vagos, solo para no entristecerme con lo inútiles que realmente somos. Supongo que no nos fue tan mal.
El año pasado, un día que no tenía nada que hacer, inventé el Día Internacional de la Moa, el cual se celebró el 6 de Setiembre, según documenta mi evento de G+. Las moas me gustan por culpa de Jeancarlo, porque Jeancarlo tiene una obsesión con los animales de Nueva Zelanda.
Como estaba empezando a tener más tiempo libre, decidí leer un libro por semana. Desde luego, lo de leer un libro por semana me duró como un mes, cuando empecé Siddhartha y no lo pude terminar porque me entristecía.
Un día, fui con algunos compañeros a una charla de John Cohn, de IBM. Suponíamos que tenía que ver con Computación, pero realmente se trataba de STEM y de cómo uno tiene varios talentos en la vida de uno, de los que uno no se da cuenta hasta que tiene que sobrevivir en un mundo post-apocalíptico ficticio. Lean la historia de ese tipo y me van a entender. La charla fue buena y de vuelta fui saltando de charco en charco por la Avenida Central y mojé a muchas personas. Perdón.
Hicimos el examen de admisión de la UCR y no estudié. Tuve una nota bajísima :D
Es una pena que no logre recordar qué más hice este mes. Me da gracia, soy como el niño más pequeño de The Middle: recuerdo bien los días en los que no estuve leyendo.
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