¿Las conocéis? ¿Las ficciones, las que exaltan nuestras sensaciones, y nos dejan caer al suelo al descubrir nuestra realidad? Vuestro mundo no tiene sentido comparado con las hazañas de los héroes de estas ficciones. Ellas representan nuestros ideales. Son las que mueven personas a salir del conformismo social. Son el enemigo de los nerviosos sistemas políticos cerrados, que si no encuentran de quién defenderse, se lo inventan para sentirse seguros. Y no son estas el Reino de la Imaginación ni el Mundo de lo Imposible. Aquí todo es inesperado y espontáneo: desde los acontecimientos, la manera de hablar de las personas ("debes representarlo de manera que parezca que las personas siempre hablan así"), y el temperamento del Autor representado en la mano de Dios moviendo hilos para orientar o desorientar a los personajes. Y estos personajes son los extremos del temperamento humano; los extremos que no nos atrevemos a ser. Son hermosos o son mártires o son la encarnación del mal o tienen un apariencia tan humana pero carecen de estos instintos animales (lo mismo que decir humanos) que desde deidades a demonios (sí, nosotros somos los demonios) hemos querido negar.
¿Entendéis vuestro entorno? Bienvenidos entonces al Mundo de las Ficciones. No vale la pena luchar por mantener vuestras convicciones. Las palabras de estos héroes os las arrebatarán con un suspiro. Debéis absteneros de luchar por mantener vuestra línea. No hay manera de contradecir a "la vena negra del destino". Ella os marcará. No os desesperéis, hay (des)esperanza: Dios os ayudará, luego os dejará a merced de vuestras humanas y peligrosas decisiones.
En estos parajes la noche es más larga. Y con ella no vienen las sombras malvadas en las que creéis, sino algo peor. Pensamientos oscuros, sensuales, malvados, peligrosos de vuestras propias mentes que carcomerán vuestros ideales.
El libre albedrío es un mito. Olvidaos de hacer lo que queréis. Poco a poco os iráis convirtiendo en otro de estos "monstruos quisquillosos". Adoptarás sus costumbres. Todos ellos... no son humanos. No sienten lo mismo que tú. Los mueve algo más grande.
Curiosamente la masa también es crucial. Los grandes, los personajes luminosos son santos vírgenes. Hasta los más humanos de ellos no sienten deseos carnales. La masa, que es tonta, pero avanza, y los oscuros se han degradado.
Y si para este punto no queréis elegir, y queréis regresar a vuestra vida, sólo diré algo más. Todos estamos marcados por un proceso de perfeccionamiento continuo. Aunque sepamos que moriremos en esta barricada, el sólo hecho de haberla hecho marca al destino. Mirad, allá, sobre aquellas colinas. He ahí notre objectif. He ahí el Progreso, el inevitable Progreso. Moriremos aquí, pero otros llegarán allá.
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